viernes, 30 de octubre de 2015

LA BIBLIA

Hermanos, Dios a través se su Palabra, nos quiere decir que nos ama y que Jesús desea que compartamos su amor con las personas con quienes convivimos.

Mientras mas nos adentremos en la Palabra de Dios y hagamos nuestro su mensaje, nuestra vida cambiará, renovaremos nuestro compromiso con Cristo y tendremos un gozo profundo. Así se ira haciendo realidad lo que Jesús dijo ¨He venido a darles vida y vida en abundancia¨

Pidamos al Espíritu Santo que nos guié en todo los que hacemos, para que nuestro corazón y nuestra mente estén abiertas a una amistad con Jesús resucitado. Cuando escuchamos la Palabra de Dios en un ambiente de oración , encontramos paz y felicidad en nuestro corazón, nuestra fe se hace mas fuerte y nuestra voz sera fuente de esperanza para las personas que nos rodean.

Seguir a Jesús más de cerca, nos convertirá en su apóstol entre nuestros amigos y a lo largo de nuestra vida seremos Palabra de Dios viva a través de nuestros hechos y palabras.

Pidamos a la Virgen María, madre de la iglesia, que nos acompañe al escuchar y conversar con Dios a través de su Palabra. ella nos reúne en torno a Jesús, quien nos espera con los brazos abiertos.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Palabra de Dios 

Hermanos animémos a vivir la maravillosa aventura de conocer la Palabra de Dios, de orar con ella, de encontrar el agua viva que sacia nuestra sed de Dios. la Sagrada Escritura es una fuente inagotable que mantendrá viva y fecunda nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor; es la Palabra de Dios que nos alienta a construir con él el Reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, el amor y la paz, ese Reino de Dios que tanto anhelamos en nuestro tiempo.

Pidamos al Espiritu Santo que abra nuestra mente y nuestro corazón para que al leer y orar con la Palbra del Señor, crezca y se estreche nuestra relacion con él, y de Jesucristo recibamos el 
amor, la audacia, la alegría y el perdón que compartir contigo. Escuchemos con nuestra familia y amistades el llamado de Jesús a ser discípulas y discípulos suyos, a cargar con él nuestra cruz, a ser sus apostoles y profetas de esperanza, que colaboremos con él para evangelizar, e invitar asi muchos hermanos a recorrer el camino del evangelio.

viernes, 23 de octubre de 2015

Madre enséñame a orar contigo y como Tú lo hacías

Como la gallina a sus pollitos estabas con aquellos apóstoles asustados, infundiéndoles la fortaleza y el valor de una Madre. Les enseñaste a rezar, como Jesús les había enseñado, pues Tú eras una maestra insigne. Única. Bajo tu ejemplo ellos aprendieron a gustar la oración, a hacerlo de manera semejante a como Tú lo hacías. "Nosotros nos dedicaremos a la oración y a la predicación” diría más adelante Pedro a la comunidad de forma contundente.

Orar con María: Cuanto hubiera disfrutado estando allí, viéndola orar, asimilando por contagio la oración de la criatura más santa y humilde: contemplar su rostro, sus ojos cerrados o semicerrados o mirando hacia lo alto; escuchar su corazón cantando con su bellísima voz, imitar su forma de arrodillarse, de cerrar sus manos. Orar con Ella, junto a Ella, ¡qué gran privilegio!

Me imagino a los apóstoles, al verla orar tan extáticamente, suplicándole: "Enséñanos a orar contigo y como tú lo haces”. Oh Madre, yo también te digo: "Enséñame a orar contigo y como Tú lo hacías”. A los cristianos que se aburren en la oración o en la Misa, alcánzales el amor de los enamorados para que disfruten la alegría de orar.

Tú obtuviste la gracia del Espíritu Santo a los apóstoles. Pedro te necesitaba más que nadie. Después de las negaciones se había roto; estaba herido y necesitaba los cuidados de una Madre para con su hijo enfermo. Pedro necesitaba de una Madre como Juan Pablo II. También él llevaba, si no en su escudo, sí en su corazón, el "Totus tuus” del actual Vicario de tu Hijo.

Juan era el más parecido. Él de alguna manera compensaba y llenaba el hueco dejado por Jesús. "Ahí tienes a tu Madre”. Este encargo, hecho a todos, él se lo tomó infinitamente en serio.

Tomás: Yo sé que convertiste a aquel hombre duro para creer en un hijo de fe, por la forma tan bella como Tú le enseñaste a creer.

María Magdalena: Ya había comenzado su conversión, pero ella como mujer que era, y apasionada, copió mejor que los hombres tu hoguera de amor. Aquella que se había acostado en los basureros tenía ante sí un ejemplo de mujer pura, santa y toda amor. María Magdalena te copió con todas las fuerzas de su ser. Tu presencia la purificó totalmente y le hizo amar locamente la pureza y abominar del pecado.

Debes repetir el milagro de Pentecostés en la Iglesia y en cada uno de nosotros, en mí. Aunque no sea vea la llama de fuego, que me abrase todo; aunque no haya terremoto externo, que vibre por dentro y me vuelva loco de amor por Él y por Ti. Te lo pido encarecidamente. No te pido mas, pero no te pido menos.

Pusiste de rodillas a la Iglesia primitiva y así, de rodillas, recibió la fuerza del Espíritu Santo. Hoy debes también enseñar a rezar a los sacerdotes y religiosos, a los fieles, para salir del atolladero.

Salieron a predicar como leones. Pedro era un león, sentía dentro la fuerza de un león, ávido de presas. Echó las redes de su palabra en nombre de Cristo, y tres mil hombres quedaron atrapados. Los primeros cristianos entraron a la Iglesia por contagio de amor, de aquel amor que ardía en el corazón de los apóstoles. Así comenzó con buen pie la religión del amor, amando y haciendo amar, hasta el punto de arrancar a sus mismos enemigos la mejor alabanza que se pueda decir jamás de los cristianos: "Mirad cómo se aman”. Aprendieron muy bien la lección de Jesús.

Hoy... en muchos casos, ya no es así. La religión del amor se ha convertido para muchos en la religión del aburrimiento. Porque no aman, porque se han olvidado del amor que Cristo les ha demostrado. Tienes que hacernos como hiciste a los primeros, para seguir convenciendo a los hombres fríos de hoy. La religión del amor se contagia por calor, no por gélidas ideas.